Cáncer de mama

TAMOXIFENO. Claves para combatir sus efectos secundarios.

TAMOXIFENO. Claves para combatir sus efectos secundarios. 246 344 Vive Nutrición

 De todos los tipos de cánceres de mama, el más frecuente es el de tipo hormonal (ER+), por lo que las mujeres que reciben diagnóstico de este tipo de tumor deben llevar un tratamiento de terapia endocrina durante al menos 5 años.  La terapia endocrina con inhibidores de aromatasa o tamoxifeno ejercen beneficios oncológicos al inhibir respectivamente la síntesis de estradiol o la señalización del receptor de estrógeno mamario para suprimir las hormonas (estrógenos) presentes en el cuerpo. Este tipo de tratamiento conlleva también un riesgo de efectos secundarios a nivel nutricional que es importante conocer e intentar prevenir (1). En este post nos centraremos en los efectos adversos cardiovasculares.

En el año 2019 el grupo de investigación del Dr. Cheung YM y col.,  publicó un artículo de revisión con los principales efectos adversos de la terapia endocrina y de ellos se traduce que la mujer con este tipo de tratamientos tiene mayor riesgo cardiovascular (1).

¿ CÓMO PODEMOS DISMINUIR RIESGOS?

*GRASA CORPORAL      *GRASA VISCERAL    * GRASA HEPÁTICA

En los cánceres de mama tipo ER+ los estrógenos, hormonas femeninas, son la llave que necesitan las células tumorales para poder desarrollarse. CUIDADO porque la grasa visceral, al igual que los ovarios, puede producir las hormonas (estrógenos) que intentan reducir o eliminar los tratamientos y por lo tanto estos pierden efectividad (2).

OBJETIVO al iniciar el tratamiento: conseguir un porcentaje de grasa corporal adecuado, evitando el acúmulo de grasa en la zona abdominal.

Puntos claves para conseguir el OBJETIVO: Pauta dietética saludable,  ejercicio físico, seguimiento por un profesional sanitario.

Comer de forma saludable implica evitar alimentos procesados y que en las principales comidas introduzcamos alimentos de los 4 grupos del plato saludable, procurando que la mayor cantidad sean los vegetales. No obstante, estas recomendaciones generales deben ser adaptadas a cada paciente ya que en ocasiones se requiere una intervención nutricional mas específica para poder lograr el objetivo (más información).

Por otro lado, estudios de intervención realizados en mujeres con cáncer de mama, han puesto de manifiesto que cuando solo se realiza una intervención dietética, la pérdida de grasa abdominal es significativamente inferior a si se realiza intervención dietética junto a la actividad física (3). Respecto al ejercicio, la evidencia científica nos indica que los mejores resultados se obtienen en combinaciones de ejercicios aeróbicos y de fuerza. Lo ideal es que un profesional de la actividad física estableciera un plan de ejercicio adaptado a cada paciente.

*GLUCOSA Y RIESGO DE DIABETES

Varios estudios epidemiológicos han concluido que existe un mayor riesgo de desarrollar diabetes en las mujeres que reciben tratamiento con tamoxifeno respecto a las que no lo reciben (4,5). En uno de ellos se hizo un seguimiento durante 5 años a un grupo de 14630 mujeres canadienses. El 10% desarrolló diabetes y en este grupo las que recibían tratamiento con tamoxifeno tenían 1,24 veces mas probabilidades de desarrollar diabetes respecto a las que no tomaban tratamiento. Sin embargo, no se encontró asociación con los inhibidores de aromatasa y el riesgo de diabetes (4). El estudio de Sol LM y col., se realizó en 22257 mujeres chinas y llegó a conclusiones similares (5).  La explicación se puede encontrar en el hecho que  los receptores de estrógeno se encuentran en las células del páncreas productoras de insulina y al inhibirlos se produce un aumento de la resistencia insulina y una disminución en su secreción (6).

Claves para su control: Se debe evitar el aumento de grasa visceral, por lo que la dieta y la actividad física adecuada son importantes.  Además dentro del grupo de alimentos farináceos se debe controlar la ingesta de almidones (patatas, boniatos) y procurar que los cereales sean integrales. Si la analítica indica elevación de los niveles de glucosa ponerse en manos de un profesional sanitario para realizar una intervención nutricional específica.

*AUMENTO DE TRIGLICÉRIDOS

Existe evidencia científica que indica que el tamoxifeno reduce los niveles  de colesterol y de LDL-colesterol, y aumenta los niveles de triglicéridos (1).  Por ejemplo en un estudio con 2 años de seguimiento diseñado para evaluar los efectos del tamoxifeno sobre los lípidos séricos en 140 mujeres posmenopáusicas (de 44 a 64 años de edad) con cáncer de mama , el colesterol total disminuyó en un 12% y el LDL en un 20%, sin cambios en el HDL, mientras que los triglicéridos aumentaron en un 20% (1). No se conoce con certeza la causa del aumento de triglicéridos, pero se cree que en parte se debe a los efectos hepáticos mediados por receptor de estrógeno sobre la expresión de genes hepáticos involucrados en la regulación del metabolismo de los lípidos (7).

Puntos claves: Evitar el sedentarismo, evitar el alcohol, evitar los azúcares simples, comer de forma saludable con control en el consumo del grupo de farináceos, y la fruta tomaremos una ración de cada vez ( 200g).

CONCLUSIONES

1. Desde el inicio del tratamiento hormonal se debe controlar la composición corporal, poniendo especial atención a la grasa abdominal.

2. Evitar el alcohol, azúcares simples presentes en alimentos procesados y llevar a cabo una dieta saludable con ejercicio físico son claves para disminuir riesgos cardiovasculares.

3. Los licenciados en actividad física y los dietistas-nutricionistas son los profesionales sanitarios que pueden ayudarte a realizar intervención de ejercicio físico e intervención nutricional de forma correcta durante el tratamiento.

BIBLIOGRAFÍA 

1. Cheung, Y.-M., Ramchand, S. K., Yeo, B. & Grossmann, M. Cardiometabolic Effects of Endocrine Treatment of Estrogen Receptor–Positive Early Breast Cancer. Journal of Endocrine Society 1–19 (2019) doi:10.1210/js.2019-00096.

2.Bhardwaj P, Au CC, Benito-Martin A, Ladumor H, Oshchepkova S, Moges R, et al. Estrogens and breast cancer: Mechanisms involved in obesity-related development, growth and progression. J Steroid Biochem Mol Biol. 2019 Mar 6;:1–35.

3.Artene, D. V., Bordea, C. I. & Blidaru, A. Results of 1-year Diet and Exercise Interventions for ER+/PR+-/HER2- Breast Cancer Patients Correlated with Treatment Type. Chirurgia 112, 457–12 (2017).

4.Lipscombe LL, Fischer HD, Yun L, Gruneir A, Austin P, Paszat L, et al. Asociación entre el tratamiento con tamoxifeno y la diabetes. Cáncer. 2012;118(10):2615–22.

5.Sun L-M, Chen H-J, Liang J-A, Li T-C, Kao C-H. Association of tamoxifen use and increased diabetes among Asian women diagnosed with breast cancer. Brit J Cancer. 2014;111(9):1836–42.

6.Liu S, Mauvais-Jarvis F. Minireview: Estrogenic Protection of β-Cell Failure in Metabolic Diseases. Endocrinology. 2009;151(3):859–64.

7.Sahebkar A, Serban MC, Penson P, Gurban C, Ursoniu S, Toth PP, Jones SR, Lippi G, Kotani K, Kostner K, Rizzo M, Rysz J, Banach M; Grupo de Colaboración de Metanálisis de Lípidos y Presión Arterial (LBPMC). Los efectos del tamoxifeno sobre las concentraciones plasmáticas de lipoproteína(a): revisión sistemática y metanálisis. Drogas. 2017; 77(11):1187–1197

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TENGO CÁNCER DE MAMA, ¿cómo debo comer?

TENGO CÁNCER DE MAMA, ¿cómo debo comer? 1000 666 Vive Nutrición

El 19 de octubre se celebra el día mundial del cáncer de mama. Los últimos datos estiman que mas de dos millones y medio de mujeres españolas serán diagnosticadas de un cáncer de mama (1). En este artículo nos vamos a poner en la piel de una mujer recién diagnosticada de cáncer de mama, y veremos como debemos adaptar nuestra dieta en función de todos los posibles tratamientos que va a recibir.

Tenemos evidencia de cuáles son los factores de riesgo que favorecen el cáncer de mama y por lo tanto, una vez que haya superado la enfermedad, para que no se produzcan recaídas, debo evitar estos factores: tabaco, alcohol, sedentarismo y obesidad (2).

Cuando una mujer acaba de ser diagnosticada de un cáncer de mama es probable que reciba uno o varios de los diferentes tratamientos que se utilizan en esta patología. Existen variaciones en cuanto intensidad y duración del tratamiento que van a depender del tipo de tumor y de la respuesta a los mismos. Nos vamos a imaginar que debemos recibirlos todos: cirugía, radioterapia, quimioterapia, immunoterapia, hormonoterapia. 

La enfermedad + impacto del diagnostico + tratamientos pueden afectar a mi estado nutricional, es decir, a las necesidades de energía y nutrientes que mi cuerpo necesita. Nuestro objetivo siempre será mantener un buen estado nutricional durante el tiempo que duren los tratamientos, sean meses o años(3,4).

1. IMPACTO DIAGNÓSTICO. 

Las personas reaccionamos de forma diferente ante un diagnóstico de este tipo, puesto que  ¿quién está preparado ante una noticia así?. Desde el punto de vista nutricional lo mas probable  que suele ocurrir son varias cosas: dejar de comer (se forma ese «nudo» en el estómago),  comer productos que me apetecen (pienso: «total me he cuidado y mira»), buscar en google dietas «anticancer».

Si no puedes comer intentar que lo poco que comas sea nutricionalmente interesante como frutos secos, fruta…; puedes prepararte platos ligeros pero completos como una sopa con verduras, proteínas (huevo, pollo, pescado) y pasta. O prepárate un batido al que incorpores alguna fruta, frutos secos, avena, yogur… y puedes echarlo en un molde, añadirle hoja de gelatina y tomártelo como si fuera gelatina.

Si te dan ganas de «tirarlo todo por la borda» y comer dulces, u otros alimentos procesados piensa que tu sistema inmune te va ayudar a combatir la enfermedad y ¿crees que funcionará igual de bien basando tu dieta en alimentos inflamatorios?. Intenta comer lo que te gusta pero dentro de la comida real por ejemplo un bocadillo tortilla de patata, bocadillo de aguacate y atún… Aquí están, estos son LOS ALIMENTOS PROHIBIDOS (mejor dicho contraindicados), todos aquellos que no tienen aporte nutricional y no ayudan a mantener un buen estado nutricional y si este empora también lo hará la efectividad de los tratamientos y la calidad de vida.

No busques dietas anticancer porque no hay, no busques alimentos milagrosos o superalimentos, lo único que tienes que hacer es respirar hondo, llenarte de energía y mejorar tu dieta haciéndola saludable y adaptándola a los efectos adversos que pudieran aparecer. 

2. CIRUGÍA

La cirugía tanto si es tumorectomía como mastectomía o linfadenectomía va producir un aumento en tus necesidades de proteínas. Las proteínas las tenemos en alimentos animales como carnes, pescados, huevos, lácteos o vegetales como legumbres y frutos secos. Intenta tomar al menos una ración de proteína en la comida y cena, pero también puedes hacerte por ejemplo un humus de garbanzos y utilizarlo para untar tostada en desayuno, media mañana o merienda.

3. RADIOTERAPIA

Además de cuidarte mucho la piel, necesitas tomar líquidos; recuerda que muchos alimentos también son ricos en agua como frutas y verduras, y si te tomas caldos de verduras, además de agua incorporas vitaminas. En ocasiones la radioterapia puede producir al cabo de unos meses la aparición de inflamaciones internas. Si ocurriera, debes mantener siempre una dieta saludable con predominio de alimentos vegetales, y evita los alimentos procesados ya que su composición rica en azúcares favorece la inflamación (5). Tu plato en la comida y cena debe incluir alimentos de todos los grupos presentes en el dibujo inferior.

4. QUIMIOTERAPIA, INMUNOTERAPIA

En función del tipo de tratamiento de quimioterapia y su duración, los efectos adversos pueden ser diferentes. La inmunoterapia suele aplicarse en pacientes cuyo tumor es de tipo HER2 (+). En general los principales efectos adversos que nos afectan al estado nutricional suelen ser la fatiga y en ocasiones la mucositis (inflamación bucal). La fatiga dificulta hacer las actividades cotidianas, pues las reduces durante los días de tratamiento pero intenta en la medida de lo posible hacer alguna actividad aunque sea ligera. El reposo total puede favorecer el aumento de peso y sabemos que la actividad física incluso durante los tratamientos es beneficiosa (6). En caso de aparición de mucositis, tomaremos alimentos blandos y caldosos y siempre a temperatura ambiente. Antes de comer podemos introducir un cubito de hielo en la boca. Y siempre evitar bebidas con gas y el alcohol; así como alimentos ácidos, duros y fibrosos (7).

 Otros efectos como neuropatías (pérdida de sensibilidad en terminaciones nerviosas de los dedos) se ha visto que aumenta en aquellas pacientes que en el momento del diagnóstico son obesas o tienen un mal estado nutricional y reciben tratamiento con paclitaxel (7). Esto vuelve a incidir en la importancia de valorar el estado nutricional en el momento del diagnóstico.

5. TERAPIAS HORMONALES

Estos tratamientos se aplican en aquellos casos que el tumor expresa receptores para estrógenos y son la mayoría. Se aplican durante un periodo de cinco años y tienen por objetivo bloquear la unión de moléculas de estrógenos a esos receptores. Lo primero y muy importante saber que el alcohol y la obesidad favorecen la formación de estrógenos por lo que cuidado  con estos dos factores (9,10). En la mujer premenopáusica se observa un aumento de grasa abdominal y pérdida muscular, es lo que llamamos obesidad sarcopénica (11,12). Para evitarlo, dieta saludable y ejercicio de fuerza. Podemos acudir a un profesional del ejercicio físico para que nos paute ejercicios de fuerza adaptados a nuestra situación. Debido a que estos tratamientos afectan al sistema óseo y muscular es importante que conozcáis mediante analítica vuestro nivel de vitamina D.

CONCLUSIONES

*A partir del diagnóstico vuestro objetivo desde el punto de vista nutricional, siempre será llevar una dieta saludable. 

*Debéis adaptar la dieta a los efectos adversos que produce tanto la enfermedad como los tratamientos. Si es necesario buscad un profesional.

*Tened esperanza, porque la medicina, la nutrición, el ejercicio, vuestro entorno familiar y de amistades y vuestra actitud os van ayudar a superarlo.

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BIBLIOGRAFÍA

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7. Carvalho CG, Medeiros-Filho JB, Ferreira MC. Guide for health professionals addressing oral care for individuals in oncological treatment based on scientific evidence. Supportive Care in Cancer; 2018 Feb 22;:1–11.

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10. Kyrgiou M, Kalliala I, Markozannes G, Gunter MJ, Paraskevaidis E, Gabra H, et al. Adiposity and cancer at major anatomical sites: umbrella review of the literature. BMJ. British Medical Journal Publishing Group; 2017 Feb 28;356:j477–10.

11. Stenholm S, Harris TB, Rantanen T, Visser M, Kritchevsky SB, Ferrucci L. Sarcopenic obesity: definition, cause and consequences. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care. 2008 Nov;11(6):693–700. 

12. Vega MCMD, Laviano A, Pimentel GD, Centro Brasileiro de Radioterapia, Oncologia e Mastologia, Brazil, Sapienza University, Italy, Universidade Federal de Goiás, Brazil. Sarcopenia and chemotherapy-mediated toxicity. Einstein (São Paulo). 2016 Dec;14(4):580–4. 

EL CÁNCER DE MAMA Y LA SOJA . ¿Beneficia o perjudica?

EL CÁNCER DE MAMA Y LA SOJA . ¿Beneficia o perjudica? 1000 666 Vive Nutrición

En los últimos años, el consumo de soja se ha incrementado de forma considerable en los países occidentales. A ello ha contribuido la gran cantidad de propiedades saludables que se le atribuyen a esta legumbre. Ciertamente, la soja tiene una composición nutricional muy interesante, entre la que destaca la presencia de isoflavonas, compuestos que entre otras propiedades pueden  disminuir los efectos adversos que sufre la mujer en la menopausia.
Sin embargo, el hecho de que las isoflavonas sean un tipo de fitoestrógenos y puedan unirse a los receptores de estrógeno presentes en el cuerpo humano, ha provocado dudas sobre su papel en aquellos cánceres que son dependientes de estrógeno como el cáncer de mama o de próstata. Asimismo, tampoco está clara la posible interacción entre la soja y algunos fármacos empleados en el tratamiento del cáncer como el tamoxifeno, raloxifeno o inhibidos de la aromatasa :Exemestano (Aromasin®), Letrozol (Femara®), Anastrozol (Arimidex®).

SOJA, FITOESTRÓGENOS.

La soja es una legumbre con una composición algo diferente al resto, principalmente en lo que se refiere a las proteínas y a los fitoestrógenos (1). Podemos afirmar que la soja es el alimento de origen vegetal con una proteína completa, igual que la aportada por los alimentos de origen animal. Contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo no puede fabricar para la síntesis proteica (2). Además destaca por su contenido en hierro, a pesar de que este mineral siempre se ha asociado a las lentejas, y por su alto contenido en folato, una vitamina que participa en procesos como la formación de glóbulos rojos y producción del ADN (3,4).

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Sin embargo, para el tema que estamos tratando, nos vamos a centrar en la presencia de unos compuestos denominados fitoestrógenos.

Estos compuestos que no solo están presentes en la soja sino también en otros vegetales, pueden ser reconocidos por nuestro organismo como estrógenos humanos y actuar en consecuencia. Si bien, existen tres tipos de fitoestrógenos: lignanos, cumestanos e isoflavonas; son estas últimas las más estudiadas. Tres son las isoflavonas presentes en la soja: genisteína, daidzeína y gliciteína. El contenido de isoflavonas en el alimento es variable en función del lugar geográfico de procedencia, o si es un producto fermentado o un suplemento.

Las isoflavonas de soja tienen una estructura similar al 17ßstradiol lo que les permite unirse a los receptores para estrógeno. Estos receptores tienen dos formas, ER∞ y ERß. Las isoflavonas se unen preferentemente al ERß que no  promueve la proliferación celular como sí hace el ER∞.

Un estudio de intervención aleatorizado en 96 mujeres, analizó los niveles de estrógeno en el líquido aspirado del pezón y dieta rica en soja (5). Durante 6 meses estas mujeres tomaron 50 mg de isoflavonas, tras un periodo de lavado de un mes, consumieron una dieta baja en isoflavonas. Las conclusiones fueron que “los alimentos de soja en cantidades consumidas por los asiáticos no modificaron significativamente los niveles de estrógeno en líquido del pezón y suero.”

Siempre se ha pensado que el único mecanismo por el que actúan es debido a su unión al receptor estrogénico, pero poseen propiedades antioxidantes y regulan la actividad de algunas enzimas. En estudios in vitro, se ha podido conocer que por ejemplo la genisteína se une a ciertas proteínas lo que explicaría los efectos beneficiosos que se les atribuyen en la prevención del cáncer (6,7).

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SOJA Y PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE MAMA:

El cáncer de mama lo padecen más de un millón de mujeres en el mundo y es la primera causa de muerte entre mujeres con casi 400.000 muertes al año (8).
Sobre la prevención del cáncer de mama, debemos hacer una diferencia entre mujeres pre-menopáusicas y post-menopáusicas. Y también si esas mujeres viven en Asia y en Occidente. ¿Por qué?. Pues porque los estudios de revisión que han analizado si el consumo de soja puede disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama han encontrado que “el consumo de isoflavonas de soja podría disminuir el riesgo de cáncer de mama en mujeres pre y post-menopáusicas en los países asiáticos. Sin embargo, para las mujeres en los países occidentales, pre o post-menopáusicas, no hay pruebas que sugieren una asociación entre el consumo de isoflavonas de soja y el cáncer de mama” (9,10). Se cree que las personas asiáticas están adaptadas a elevadas ingestas de soja y esa pudiera ser una posible razón para explicar las diferencias entre mujeres occidentales y asiáticas. En Asia aproximadamente el consumo de alimentos derivados de soja aporta 20-80 g/día, mientras que en occidente 1-5 gramos/día (11).
Existen ensayos clínicos que han estudiado si la ingesta de suplementos de soja pudiera afectar la densidad mamaria en mujeres postmenopáusicas y concluyen tras análisis mamográfico que esos suplementos no afectan a la densidad mamaria en mujeres occidentales (12).

¿QUÉ OCURRE CUANDO TENEMOS CANCER DE MAMA?

Aunque realmente no hay dos cánceres iguales, el cáncer de mama se pueden clasificar en función del tipo de receptores presentes en las células cancerosas, pudiendo ser ER+ si tienen receptores para estrógeno, HER2+ con receptores para esta proteína, Triple negativo no expresan ningún receptor y Positivos para todo, poseen todo tipo de receptores.
En general estudios realizados en mujeres que han superado el cáncer de mama y la ingesta de soja no han encontrado efectos adversos, tanto estudios realizados en Asia (13) como en Estados Unidos (14). El proyecto LACE ha investigado si en estas mujeres un alto consumo de soja aumentaba las recaídas o recurrencias de la enfermedad. Siguieron durante 6 años a 1954 mujeres que habían superado la enfermedad y midieron el contenido de soja de su dieta . Se produjeron 282 recurrencias, y observaron que en mujeres postmenopáusicas el mayor consumo de soja disminuía el riesgo de recaídas (15). Esas mismas conclusiones se obtuvieron en el estudio WHEL donde siguieron durante 7 años a 2736 mujeres que habían tenido cáncer de mama (16).

¿Y SI SE TOMAN FÁRMACOS COMO TAMOXIFENO?

El tamoxifeno y raloxifeno son fármacos utilizados en el tratamiento de aquellos cánceres de mama que expresan receptores de estrógeno, pues su objetivo es disminuir los niveles de estrógeno para evitar su unión a los receptores. Se podría pensar que las isoflavonas de la soja actuaran como estrógenos y por lo tanto dificultasen la labor de estos fármacos. Sin embargo, en el estudio WHEL ya comentado, se observó una disminución en la mortalidad con el aumento en el consumo de soja en mujeres que tomaban tamoxifeno. Otro trabajo realizado en China hizo un seguimiento a 524 mujeres con cáncer de mama y tratadas con tamoxifeno o anastrozol durante 5 años. Sus conclusiones fueron que en mujeres posmenopausicas y tratadas con anastrozol existía una relación inversa entre el consumo de soja y la recurrencia de la enfermedad (17).

CONCLUSIONES

1.La soja y sus derivados son alimentos que perfectamente pueden formar parte de una dieta saludable.

2.La ingesta de soja, en niveles similares a los países asiáticos se ha asociado con una ligera reducción en el riesgo de cáncer de mama.

3.La ingesta de soja en mujeres con cáncer de mama parece no tener efectos adversos, y en algunos casos puede reducir el riesgo de recurrencia.

4.La respuesta a la soja puede ser diferente dependiendo del tipo de receptor que exprese el cáncer.

5.Las isoflavonas de soja no parecen interferir en los tratamientos con tamoxifeno o anastrozol.

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BIBLIOGRAFÍA

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8. Ferlay J, Autier P, Boniol M, Heanue M, Colombet M, Boyle P. Estimates of the cancer incidence and mortality in Europe in 2006. Annals of Oncology. 2006 Nov 2;18(3):581–92.

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10. Lee SA, Shu XO, Li H, Yang G, Cai H, Wen W, et al. Adolescent and adult soy food intake and breast cancer risk: results from the Shanghai Women’s Health Study. American Journal of Clinical Nutrition. 2009 May 20;89(6):1920–6.

11. Valladares L, Garrido A, Sierralta W. Isoflavonas de soya y salud humana: cáncer de mama y sincronización de la pubertad. Rev Med Chile ; . 2012 May 8;:1–5.

12. Delmanto A, Nahas-Neto J, Traiman P, Uemura G, Pessoa EC, Nahas EAP. Effects of soy isoflavones on mammographic density and breast parenchyma in postmenopausal women. Menopause. 2013 Oct;20(10):1049–54.

13. Boyapati SM, Shu XO, Ruan ZX, Dai Q, Cai Q, Gao Y-T, et al. Soyfood intake and breast cancer survival: a followup of the Shanghai Breast Cancer Study. Breast Cancer Res Treat. 2005 Jul;92(1):11–7.

14. Fink BN, Steck SE, Wolff MS, Britton JA, Kabat GC, Gaudet MM, et al. Dietary Flavonoid Intake and Breast Cancer Survival among Women on Long Island. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention. 2007 Nov 1;16(11):2285–92.

15. Guha N, Kwan ML, Quesenberry CP, Weltzien EK, Castillo AL, Caan BJ. Soy isoflavones and risk of cancer recurrence in a cohort of breast cancer survivors: the Life After Cancer Epidemiology study. Breast Cancer Res Treat. 2009 Feb 17;118(2):395–405.

16. Caan BJ, Natarajan L, Parker B, Gold EB, Thomson C, Newman V, et al. Soy Food Consumption and Breast Cancer Prognosis. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention. 2011 May 4;20(5):854–8.

17. Kang X, Zhang Q, Wang S, Huang X, Jin S. Effect of soy isoflavones on breast cancer recurrence and death for patients receiving adjuvant endocrine therapy. Canadian Medical Association Journal. 2010 Nov 22;182(17):1857–62.

Obesidad,mujer,menopausia = ¿mayor riesgo de cáncer?

Obesidad,mujer,menopausia = ¿mayor riesgo de cáncer? 265 376 Liliana Cabo García

Los medios de comunicación se hacen eco día tras día de noticias alrededor de esta enfermedad.  Algunas de estas noticias son esperanzadoras como que la tasa de supervivencia ha aumentado en los últimos años. Pero ¿no creéis que lo más esperanzador es que al menos un 30% de los cánceres se puede prevenir? (1).
Si, la prevención, «algo» que parece no preocupar en esta sociedad tan medicada en la que «lo normal» es esperar a tener la enfermedad y luego ya tomaré medicamentos. Y mientras los abuelos en el parque comentan quién toma más medicinas, tenemos más cáncer, más enfermedades cardiovasculares y más OBESIDAD.

¿QUÉ SABEMOS?

Pues existe suficiente evidencia que son los factores ambientales los que mas contribuyen a la aparición del cáncer (2). Está claro que muchos de estos factores no los podemos controlar, por ejemplo la contaminación o padecer algún proceso infeccioso. Pero hay otros como el alcohol, tabaco, dieta y obesidad o cocinado de los alimentos,  en los que SÍ podemos actuar.

La dieta y el tabaco son los factores que mayor influencia tienen en el riesgo de cáncer. Pero pensemos que hay personas en las que se juntan muchos de estos factores, es decir hay personas obesas que toman alcohol o que son fumadoras y llevan una mala alimentación. El cáncer puede tardar años en manifestarse por lo que es importante iniciar la prevención desde pequeños. ¿Cuántas veces comemos a lo largo de una semana? Si calculamos a 3 veces x día = 21 veces. ¿Y en un mes? 90, ¿y en un año? 1080,  ¿y en 10 años? más de 10000 veces. ¿Creéis que no influye si lo que como en 10000 ocasiones sea saludable o no?. Lo mismo ocurre con el ejercicio, supongamos que nos levantamos y sentamos 30 veces de una silla todos los días. Son casi 11000 veces al año…

Claro que no todo es controlable; yo puedo comer pollo y no sé lo que ha comido el pollo. Puedo comer ensalada y no saber si la lechuga ha sido tratada con pesticidas. Sin embargo sí tenemos la certeza que los alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales) ayudan a la prevención(3).

El fondo mundial para la investigación del cáncer, publicó el año pasado un documento el que advertía que han aumentado el número de cánceres directamente relacionados con la obesidad (4).

Fuente (4)

Si la obesidad aumenta entre la población adulta e infantil probablemente lo harán también estos tipos de cáncer. Podemos decir de forma «simple» que la obesidad es una acumulación excesiva de grasa en el organismo.  Y sabemos que el tejido adiposo es un tejido activo y puede influir en el riesgo de cáncer de muchas formas (5):

1.Después de la menopausia es el órgano que continúa produciendo estrógenos y estas hormonas están relacionadas con la aparición de ciertos tipos de cáncer como el de mama y endometrio en la mujer postmenopáusica (6,7).

2.El exceso de grasa, puede producir resistencia a la insulina y esto a su vez un aumento del factor de crecimiento insulínico (IGF-1), el cuál estimula el crecimiento y multiplicación celular. Con el IGF-1 están principalmente relacionados cánceres como endometrio, riñón y páncreas (8,9,10).

3. Las personas con sobrepeso y obesidad tienen más riesgo de sufrir patologías como reflujo gastroesofágico o problemas biliares que pueden a su vez favorecer el desarrollo de cánceres del aparato digestivo (11,12).

4.La grasa abdominal es más activa que la grasa subcutánea por lo que es importante no solo considerar el peso sino el perímetro de la cintura. Si la grasa es mas activa puede producir mas sustancias inflamatorias como la interleucina 6, factor de necrosis tumoral (TNF), proteína C-reactiva; creando un ambiente inflamatorio que con el tiempo  puede favorecer algunos tipos de cánceres como colorectal y páncreas (13). Por otro  lado, las personas obesas tienen niveles mas altos en sangre de leptina y bajos de adiponectina, hecho que también favorece la inflamación (14).

Hasta aquí hemos hablado del riesgo que conlleva la obesidad para la aparición del cáncer. Y…

¿QUÉ OCURRE SI ESTAMOS OBESOS Y PERDEMOS PESO? Pues que el riesgo disminuye, y lo sabemos porque algunos estudios han encontrado una disminución en el número de casos de cáncer después de la cirugía bariátrica. En el trabajo»Effects of bariatric surgery on cancer incidence in obese patients in Sweden (Swedish Obese Subjects Study):a prospective, controlled intervention trial» (15), siguieron a mas de 4000 personas obesas durante 10 años. Estaban divididos en dos grupos, un grupo habían sido operados mediante cirugía bariátrica y el otro grupo que eran obesos sin someterse a cirugía fue el grupo control. En los 10 años aparecieron 117 casos de cáncer en el grupo de la cirugía y 169 en el grupo control. Pero lo más relevante se produjo entre las mujeres, con una diferencia de 79 casos en grupo cirugía y 130 en grupo control. Esta diferencia en mujeres puede ser debida (y es interpretación mía) a que la pérdida de grasa conlleva una reducción en la producción de estrógenos por parte del tejido adiposo.

¿CÁNCER DE MAMA Y RIESGO DE RECIDIVAS? Cuando una persona supera un cáncer, debe tener en cuenta que es muy importante llevar unos hábitos de vida saludables para evitar recaídas de la enfermedad. Los datos indican que las mujeres que han sido sometidas a quimioterapia y durante periodos largos de tiempo, son las que mas tienden a ganar peso años después. Esa ganancia de peso conlleva un aumento del riesgo de aparición de otras enfermedades y también riesgo de una nueva aparición del cáncer (16).

CONCLUSIONES:

La obesidad,  es un factor de riesgo en la aparición del cáncer y en la aparición de recidivas de la enfermedad.

La pérdida de peso conlleva mejoras en los marcadores inflamatorios y una disminución del riesgo, especialmente entre mujeres.

Las claves para prevenir la obesidad: dieta rica en alimentos de origen vegetal y ejercicio físico diario, aunque sean pequeñas cosas (subir por las escaleras, hacer sentadillas….) , todo suma.

BIBLIOGRAFÍA:

1.Lacey JV, Kreimer AR, Buys SS, Marcus PM, Chang S-C, et al. Breast cancer epidemiology according to recognized breast cancer risk factors in the Prostate, Lung, Colorectal and Ovarian (PLCO) Cancer Screening Trial Cohort. BMC Cancer. 2009 Mar 17;9(1):2352–8.

2.Anand P, Kunnumakara AB, Sundaram C, Harikumar KB, Tharakan ST, Lai OS, et al. Cancer is a Preventable Disease that Requires Major Lifestyle Changes. Pharm Res. 2008 Jul 15;25(9):2097–116.

3.Eichelmann F, Schwingshackl L, Fedirko V, Aleksandrova K. Effect of plant-based diets on obesity-related inflammatory profiles: a systematic review and meta-analysis of intervention trials. Obes Rev. 2016 Jul 13;17(11):1067–79.

4.International WCRF. The most common cancer could be. Professor Alan Jackson .University of Southampton, UK, editor. Cancer prevention suvirval [Internet]. 2016 Jul 27;:1–24. Available from: http://www.wcrf.org

5.Berger NA. Obesity and cancer pathogenesis. Ahima RS, Powers AC, editors. Ann NY Acad Sci. 2014 Apr 11;1311(1):57–76.

6.Marmot SE, et cols. Food, Nutrition, Physical Activity, and the Prevention of Cancer: a Global Perspective. World Cancer Research Fund International. 2012 Feb 6;:1–537.http://www.wcrf.org/sites/default/files/Second-Expert-Report.pdf .

7.Bandera EV, et cols. Breast Cancer 2010 Report. World Cancer Research Fund International. 2013 Sep 6;:1–33.

8.Pancreatic Cancer 2012 Report. World Cancer Research Fund International. 2013 Oct 14;:1–37.http://www.aicr.org/continuous-update-project/reports/pancreatic-cancer-2012-report.pdf

9. Jackson A,  et cols. Diet, nutrition, physical activity and kidney cancer. World Cancer Research Fund International. 2015 Sep 7;:1–48.

10.Norat T et cols. Ovarian Cancer 2014 Report. World Cancer Research Fund International. 2014 Feb 20;:1–30.

11.Jackson A, et cols. Diet, nutrition, physical activity and oesophageal cancer. World Cancer Research Fund International. 2016 Jul 27;:1–64.

12.Thompson R, et cols. Diet, nutrition, physical activity and gallbladder cancer. World Cancer Research Fund International. 2015 May 28;:1–28.

13.Alan Jackson EBDH, et cols. Colorectal Cancer 2011 Report. World Cancer Research Fund International. 2012 Nov 20;:1–43.www.wcrf.org/sites/default/files/Colorectal-Cancer-2011-Report.pdf

14.Joshi RK, Lee S-A. Obesity Related Adipokines and Colorectal Cancer: A Review and Meta-Analysis. Asian Pac J Cancer Prev. 2014 Jan 15;15(1):397–405.

15.Sjöström L, Gummesson A, Sjöström CD, Narbro K, Peltonen M, Wedel H, et al. Articles Effects of bariatric surgery on cancer incidence in obese patients in Sweden (Swedish Obese Subjects Study): a prospective, controlled intervention trial. Lancet Oncology. Elsevier Ltd; 2009 Jul 1;10(7):653–62.

16.Vance V, Mourtzakis M, McCargar L, Hanning R. Weight gain in breast cancer survivors: prevalence, pattern and health consequences. Obes Rev. 2010 Sep 29;12(4):282–94.

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