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ToggleHace unos días, una paciente mía, presentadora de televisión, me dijo:
«Menos mal que ahora no salgo en pantalla, porque mis tobillos y mi barriga están irreconocibles desde que empecé el tratamiento.»
Lleva meses con tamoxifeno. Es disciplinada, cuida su alimentación, hace ejercicio. Y aun así, desde que inició la terapia hormonal, su cuerpo acumula líquido de una manera que no había experimentado antes. Se lo achacaba a ella misma. Le parecía que era algo que debía aguantar en silencio.
No. No es culpa tuya. Y no tienes que aguantarlo sin más.
Porque una cosa es que te digan que el tamoxifeno es importante. Y otra muy distinta es convivir cada día con la sensación de hinchazón, pesadez o retención de líquidos.
Ella trabaja de cara al público. Se fija en su imagen, en su ropa, en cómo se siente en su propio cuerpo. Y lo que más le frustraba no era solo verse diferente, sino sentir que nadie le explicaba bien qué estaba pasando.
Y no, no estás exagerando.
«Desde que empecé tamoxifeno, noto el abdomen más hinchado y los tobillos fatal».
En muchas mujeres, durante el tratamiento hormonal, aparece esa sensación de abdomen más inflamado, piernas pesadas, tobillos hinchados o una ropa que de repente aprieta más, aunque no siempre haya una ganancia real de grasa detrás.
¿Por qué el tamoxifeno provoca retención de líquidos?
El tamoxifeno actúa bloqueando los receptores de estrógeno en las células tumorales, lo que es maravilloso para frenar el cáncer de mama con receptores hormonales positivos. Pero ese mismo mecanismo tiene un efecto secundario que muchas pacientes notan con fuerza: la acumulación de líquido en los tejidos. En este episodio del podcast te lo cuento: No es grasa es agua
Lo entiendes mejor con este símil:
El estrógeno tiene otro trabajo en el cuerpo: ayudar a eliminar el líquido sobrante. Imagínate que es el encargado de vaciar los cubos de agua que se van llenando a lo largo del día. Cuando el tamoxifeno lo bloquea, ese encargado deja de hacer su ronda. Los cubos se quedan llenos. Y cuando un cubo se llena demasiado, el agua se desborda y se queda donde no debería:
- Los tobillos y pies (especialmente al final del día)
- El abdomen, con sensación de hinchazón y pesadez
- Las manos y muñecas
- El contorno de los ojos por las mañanas.
Qué comer si tienes retención de líquidos con tamoxifeno
Cuando una paciente me dice que nota más hinchazón desde que empezó con el tamoxifeno, no suelo centrarme en “quitar muchos alimentos” de entrada. Primero me fijo en qué podemos mejorar para favorecer una alimentación más fresca, menos salada y más rica en potasio, agua y fibra.
✔ Alimentos que ayudan a eliminar líquidos
Estos alimentos favorecen la eliminación natural del líquido acumulado. No son milagrosos, pero sí marcan una diferencia real cuando forman parte de tu día a día:
- Espárrago, pepino y apio — tienen efecto diurético natural y son fáciles de incorporar en ensaladas o como snack.
- Sandía y melón — alto contenido en agua y potasio, que ayuda a compensar la retención de sodio.
- Plátano y aguacate — dos de las mejores fuentes de potasio que tenemos al alcance.
- Legumbres y espinacas — aportan potasio y magnesio, dos minerales clave en el equilibrio hídrico.
- Infusiones de cola de caballo o diente de león — con efecto drenante suave. Consúltalas siempre con tu equipo médico antes de tomarlas.
- Agua — sé que parece contradictorio, pero un cuerpo deshidratado retiene más líquido, no menos. Beber suficiente agua ayuda a que los cubos se vacíen solos.
❌ Alimentos que empeoran la retención
Igual de importante es saber qué evitar o reducir. Estos son los que más veo en consulta que sabotean el trabajo:
- Sal y alimentos muy salados — embutidos, conservas, snacks salados, salsas de bote. El sodio en exceso es el mayor enemigo del drenaje.
- Ultraprocesados — llevan sodio oculto en cantidades que muchas veces no imaginamos.
- Azúcares refinados — favorecen la inflamación y empeoran la retención de líquidos.
- Alcohol — aunque sea en pequeñas cantidades, el alcohol inflama y dificulta que el cuerpo regule bien el agua.
- Harinas refinadas en exceso — pan blanco, pasta blanca, bollería. Mejor optar por las versiones integrales.
Tips prácticos para el día a día
- Mejor alimentos frescos, pero si tienes que comprar algo procesado debes leer las etiquetas y elige productos con menos de 0,3 g de sal por cada 100 g siempre que puedas.
- Cocina con hierbas aromáticas en vez de sal: romero, tomillo, orégano, cúrcuma. Le das sabor sin llenar los cubos.
- Eleva ligeramente las piernas cuando estés sentada o tumbada, especialmente por las tardes.
- El movimiento ayuda: un paseo de 20-30 minutos diarios activa la circulación y favorece el drenaje linfático.
- Bebe agua a lo largo del día en pequeñas cantidades, no toda de golpe.
Si estás en tratamiento hormonal, tengo recursos para ti
He dedicado mucho tiempo a preparar materiales específicos para mujeres que están donde tú estás: hinchazón, aumento grasa, dolores musculares y de articulares, insomnio, fatiga.
Si no tienes ningún síntoma no compres la guía, no es necesario. Pero sí tienes algún síntoma o quieres saber todo de suplementos, LA GUÍA ES PARA TÍ.
Ah, qué prefieres que te adapte tu alimentación porque eres de la que quiere un menú y saber en todo momento lo que tienes que comer, adquieres un plan sencillo de un mes y será suficiente para comer bien siempre.
Con cariño
— Liliana, tu nutricionista oncológica









