pesarseCuántas veces hemos oído frases como: “cuando pase el verano me pongo  a dieta”. “Después de Navidad a régimen estricto”. ¡Cómo te vas  a poner ahora, es mala época!. ¡ A “régimen” que tengo boda!… Todas estas expresiones hacen referencia a iniciar un periodo mas o menos corto de mi vida, en el que voy a excluir ciertos alimentos, o “machacarme” en el gimnasio, o tomar “productos milagrosos” o eliminar comidas. Y es que según las estadísticas, las mujeres españolas pasan una media de 8 años de su vida a dieta, aunque el porcentaje entre los hombres ha aumentado en los últimos años hasta un 35% (fuente).

¿Se consigue adelgazar? El porcentaje de fracaso alcanza el 81 %. Probamos una dieta, pierdo peso lo recupero, me desespero y esa “desesperación” es aprovechada por los que ofrecen productos que nos dicen lo fácil, rápido y sin esfuerzo que es adelgazar.

Realmente tenemos de todo en el mercado; desde dietas con apellido: del yogur, la piña, alcachofa… y para apoyarlas pagamos a “famosillos” para publicitarlas. Tenemos también páginas web que nos dicen lo fácil que es “adelgazar comiendo de todo”. Otras veces nos enseñan el antes y el después, lo que nos induce a pensar: ¡yo también quiero esa transformación!. Por supuesto tenemos métodos infalibles patrocinados por médicos, Dukan, Atkins… En todas las profesiones hay personas que por dinero pierden su ética.

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De hecho este tipo de dietas han sido declaradas, en un documento (1) refrendado por el propio ministerio decaptura-de-pantalla-2016-10-02-a-las-17-25-59 sanidad, como fraudulentas, y arriesgadas para la Salud por incumplimiento del reglamento 1907 el cual establece que está prohibido publicitar métodos con propiedades específicas adelgazantes (2). De hecho este reglamento en su articulo 4 entre otras cosas dice: que no se pueden utilizar farmacias ni profesionales sanitarios para vender este tipo de productos. Ni tampoco vender un producto que especifique un ritmo de perdida de peso.  ¿Nunca habéis visto publicidad indicando: Perderás  x kilos  a la semana?. Osea tenemos reglamento, pero se incumple y no pasa nada.

MENCIÓN ESPECIAL: DIETA ALCALINA.

De esta dieta no solo se hace publicidad como efectiva para adelgazar, sino también como curativa en el cáncer. Le tengo una especial manía por ese motivo, debido a que trabajo en un proyecto de investigación con pacientes oncológicos y cuando estás en la situación de estos pacientes “te agarras a un clavo ardiendo”. La teoría se basa en estudios de laboratorio que sugieren que las células cancerosas se desarrollan en un ambiente ácido (pH bajo), pero no pueden sobrevivir en un ambiente alcalino (pH alto). Mientras que estos resultados son exactos, sólo se aplican a las células en un entorno de laboratorio aislado. Basta con declarar que lo que comamos o bebamos (y eso incluye al vinagre o al zumo de limón) no alterará el pH de la sangre ni una pizca (fuente). Se ha hecho una revisión sistemática sobre la relación entre la carga de ácido en la dieta, el agua alcalina y el cáncer(3). Sus conclusiones son: ” A pesar de la promoción de la dieta alcalina y agua alcalina por los medios de comunicación y los vendedores, no hay casi ninguna investigación real para apoyar o refutar estas ideas. Esta revisión sistemática de la literatura reveló la falta de evidencia a favor o en contra de carga de ácido dieta y / o agua alcalina para la iniciación o el tratamiento de cáncer. Promoción de la dieta alcalina y agua alcalina al público para la prevención o el tratamiento del cáncer no está justificada“.

¿SI PIERDO PESO, PIERDO GRASA?

La obesidad es por definición una acumulación excesiva de grasa en nuestro tejido adiposo.

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Esta es una foto de nuestro tejido adiposo que está formado por adipocitos. De forma simple, podemos decir que cuando los adipocitos tienen que acumular mucha grasa aumentan tanto de tamaño (imaginar un globo muy hinchado) que comienzan a liberar sustancias inflamatorias, favoreciendo lo que se llama inflamación de bajo grado o lipoinflamación. Este estado no duele, sin embargo esa lipoinflamación tiene como consecuencia el aumento del riesgo de aparición de muchas enfermedades como diabetes, ateroesclerosis, alzheimer y cáncer (4,5,6).

Volvamos a la explicación del efecto rebote, decíamos que obesidad es acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, por lo tanto adelgazar debería ser perder grasa, pero ¿siempre que pierdo peso perdemos grasa?. Se han realizado estudios (7,8) para comprobar si con las dietas de adelgazamiento se producía perdida de grasa o de masa magra, llegando principalmente a tres conclusiones; la primera, que podemos llegar a perder hasta el 37% de masa muscular si la dieta es muy baja en calorías. Y esto ocurre, por ejemplo, cuando las personas deciden comer muy poco o no cenar durante varios días.(Grave error seguir pensando que comiendo menos perderé grasa). Otra conclusión es el gasto metabólico, es decir, si pierdo masa magra mi cuerpo gastará menos en las actividades diarias. Parece claro que perdemos músculo cuando perdemos peso con este tipo de dietas, pero ¿recuperamos el músculo cuando recuperamos el peso?. Pues no, recuperamos menos de la mitad de los gramos de músculo perdidos, por lo que nuestro porcentaje de grasa será superior al que teníamos al inicio de la “dieta”.

No debemos obsesionarnos con el peso, lo importante no es cuanto peso sino lo que me pesa, la grasa o el músculo.

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¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENEN ESTE TIPO DE DIETAS?

Podemos pensar que estas dietas la única consecuencia que tienen es que recuperamos el peso que hemos perdido.  Sin embargo esa quizá sea la menor consecuencia.

1.Tras la realización de varias de estas dietas se sabe que tenemos más tendencia a conductas alimentarias compulsivas (9).

2. Inducir cambios en el metabolismo energético que produzca estados de “resistencia”. De forma que cada vez que intentamos adelgazar por segunda vez tras recuperar el peso es mucho más difícil.

3. Por otro lado, aquellas “dietas” que promulgan la eliminación de algún grupo esencial de alimentos como por ejemplo las frutas, pueden generar situaciones de déficit de ciertas vitaminas o minerales.

4. Otra consecuencia de dietas altas en proteínas es su déficit en la ingesta de fibra. 

Una última consecuencia y un poco resumen de todas es que transmiten conceptos como: comer menos es mejor, no se puede comer fruta porque tiene azúcar, lo importante son las calorías…es decir generan un conjunto de mitos y creencias falsas entre la población.  

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Si tenemos tantas dietas, ¿por qué cada vez hay más obesidad?. Si fracasamos tantas veces, ¿por qué repetimos una y otra vez? Si los científicos no han encontrado solución al sobrepeso, ¿cómo pueden haberlo encontrado supuestos complementos o dietas milagro?

Da igual como os quieran vender “la burra”, es MENTIRA que adelgazar sea fácil. Lo sería si viviéramos en una burbuja aislados del entorno obesogénico que tenemos hoy en día. Las políticas sanitarias no solo deben velar porque los alimentos sean seguros, que sí que lo son, pero también deberían velar por la calidad de los productos que tenemos a nuestra disposición y por proporcionarnos suficiente formación que nos permita hacer elecciones adecuadas.

La dieta saludable no tiene apellidos

1. Empieza comprando bien. Mejor ir al mercado, pero sino podemos, en el supermercado hay que pararse un poco para leer la etiqueta. En otros artículos os comenté ideas para comprar mejor: “Que no te den gato por liebre“, “desayuno saludable“, “la trampa de lo integral“, “yogures, ¿sabor o salud?“, “pan de molde ¿si o no?

2.Planificar la comida, no llegar y decir “no se que me apetece” o comer cualquier cosa porque no me ha dado tiempo a comprar.

3. Comer bien, exige cocinar,  es muy difícil comprar productos elaborados que sean nutricionalmente buenos. Pero hay recetas fáciles, sencillas, ricas, rápidas. En el 2013 más de 4000 personas participaron en un estudio sobre la importancia de cocinar en la elección de los alimentos (10). Sus conclusiones fueron que  las personas que cocinan llevan una pautas de alimentación más saludables.

4. Otro factor que se ha estudiado es el comer en familia, favorece buena alimentación porque somos más conscientes de lo que comemos y de las cantidades.

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Quizá consideréis que mirar etiquetas, planificar la comida o cocinar me llevará más tiempo . Sí, pero ¿para que hacemos planes de pensiones? Si ahora no mejoramos nuestra alimentación, lo más probable es que en el futuro no tengamos calidad de vida para disfrutar de las cosas que ahora nuestra salud nos permita tener.

CONCLUSIONES

1. No busquemos píldoras mágicas.

2.Que el peso es lo de menos, lo importante es perder grasa.

3.No empieces algo que tiene un punto y final, es como el que deja de fumar y dice por tres meses. Cambia tus hábitos para siempre.

4. Piensa un poco antes de introducir tal producto en la boca. No solo hay que buscar el placer momentáneo sino pensar también en las consecuencias de tu interior cuando lo comes.

5. La base de todo es comer sano y un poco de ejercicio.

REFERENCIAS

1. Marset JB, Bassols MM, Rodríguez EB. Dietas hiperproteicas o proteinadas para adelgazar: innecesarias y arriesgadas. Dieta Dukan y método PronoKal como ejemplo. FMC Formación médica continuada en atención primaria. Elsevier; 2012 Nov 22;19(7):411–8.

2.Real Decreto sobre publicidad y  promoción comercial. 10A24322-24325. 2012 Jan 27;:1–

3.Fenton TR, Huang T. Systematic review of the association between dietary acid load, alkaline water and cancer. BMJ Open. 2016 Jun 13;6(6):e010438–5.3.

4. Olatz I, Luis D,et al. inflamación y obesidad (lipoinflamación). Nutrición hospitalaria.2015 May 20;:1–7.

5. León-Pedroza JI, González-Tapia LA, del Olmo-Gil E, Castellanos-Rodríguez D, Escobedo G, González-Chávez A. Inflamación sistémica de grado bajo y su relación con el desarrollo de enfermedades metabólicas: de la evidencia molecular a la aplicación clínica. Cirugía y Cirujanos. 2015 Nov;83(6):543–51.

6. Bastard J-P, Maachi M, Lagathu C, Kim MJ, Caron M, Vidal H, et al. Recent advances in the relationship between obesity, inflammation, and insulin resistance. Eur Cytokine Netw. 2006 Mar;17(1):4–12.

7. Onakpoya IJ, Wider B, Pittler MH, Ernst E. Food Supplements for Body Weight Reduction: A Systematic Review of Systematic Reviews. Obesity. Nature Publishing Group; 2009 Nov 13;19(2):239–44.

8. Chaston TB, Dixon JB, O’Brien PE. Changes in fat-free mass during significant weight loss: a systematic review. Int J Obes Relat Metab Disord. 2006 Oct 31;:1–8.

9.Lowe MR. Dieting: proxy or cause of future weight gain? Obes Rev. 2015 Jan 22;16:19–24.

10.Hartmann C, Dohle S, Siegrist M. Importance of cooking skills for balanced food choices. Appetite. Elsevier Ltd; 2013 Jun 1;65(C):125–31.

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¿Toda la vida haciendo “dietas milagro”?. Olvídalas ya!

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