caddy-161016_640Desconozco la razón, pero el desayuno y mejor dicho las recomendaciones del desayuno no han sido las más adecuadas en los últimos tiempos. Por un lado nos han hecho creer que el desayuno es imprescindible y por otro lado, la industria alimentaria ha etiquetado ciertos productos, como por ejemplo “cereales de desayuno”, haciéndonos creer que son los más adecuados a primera hora de la mañana, cuando es todo lo contrario. Además está la cultura del país, seguro que nos sorprende ver a los anglosajones tomar sus famosas “beans” (alubias) con tomate o huevos revueltos. Pues al finalizar este artículo veréis que quizá ese desayuno se acerca más a un desayuno saludable que no el café con leche y bollería o galletas más tradicional en nuestro país.

Yo soy partidaria de realizar el desayuno, por el hecho de que si hacemos un mayor número de ingestas es más fácil que podamos cumplir con todas las recomendaciones de energía y nutrientes que nuestro cuerpo necesita; pero hay personas que a primera hora del día no tienen hambre y prefieren tomar algo a media mañana. Supongamos que :

Caso 1. Desayunamos una fruta, café con leche y pan integral con aceite de oliva virgen extra. No hacemos media mañana ni media tarde.

Caso 2. No desayunamos, pero a media mañana tomamos un café y el pan integral con aceite y para merendar la fruta.

Al final tomamos los mismos ingredientes pero en diferentes momentos del día. Sin embargo tenemos el caso de los que no desayunan porque se levantan a la hora justa, y luego a media mañana tienen hambre y picotean lo primero que encuentran, que no siempre es lo más adecuado, por ello en este caso es conveniente llevar un “tentempié ” saludable para media mañana como fruta, frutos secos.

NOS VAMOS AL SUPERMERCADO

Carrito 1: compramos zumo industrial, cacao en polvo azucarado, galletas variadas, bollería y cereales “de desayuno”.

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Debemos destacar en primer lugar que todos estos productos provienen de una fábrica, es decir, todos han sido procesados por la industria. En este procesado se busca que el producto final sea “rico” para que el consumidor lo vuelva a comprar, y una forma de conseguirlo es añadiendo altas cantidades de azúcar. En otro artículo (aquí) hemos comentado las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre el consumo de azúcar y los efectos perjudiciales que el azúcar refinado conlleva para nuestra salud. Además, la industria utiliza campañas de marketing anunciando estos productos como ideales para el desayuno y haciendo que aquella persona que se tome un café con 2 huevos fritos en aceite de oliva y pan integral sea como mínimo un “bicho raro”. Y lo más sorprendente de todo es que algunos de estos productos puedan estar recomendados por asociaciones que generan confianza en el consumidor, como la asociación española de pediatría recomendando las “galletas dinosaurus” (denunciado en este artículo). A este respecto se acaba de publicar :Los vínculos entre los fabricantes de alimentos e instituciones sanitarias españolas . Con el objetivo de vender, la publicidad de la industria alimentaria, en ocasiones, nos dice medias verdades; cuentan los aspectos positivos del producto pero nunca dicen nada de su contenido en azúcares ni del tipo de grasas que llevan.

Veamos algunos ejemplos de desayunos con estos productos:

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Podemos observar que la ingesta de azúcar es elevadísima lo que lleva a nuestro páncreas a liberar una alta cantidad de insulina para “extraer” de la sangre ese azúcar y transportarlo hasta los músculos e hígado con la idea de almacenarlo en forma de glucógeno. Pero como seguramente nuestro cuerpo tiene suficiente glucógeno, la mayor parte del azúcar se transformará en grasa. Este tipo de desayunos realizados de forma continuada también generarán una resistencia a la insulina, origen de muchas de las enfermedades actuales. (Articulos:La ingesta crónica de sacarosa acelera la sarcopenia, Los hábitos alimenticios de los niños en edad escolar y el riesgo de obesidad, resistencia a la insulina síndrome metabólico en adultos)

 

Carrito 2:  Compramos fruta, aceite de oliva, pan integral, cereales de avena, yogur natural, frutos secos.

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A diferencia del carrito 1 aquí predominan los productos que no son procesados, provienen de la naturaleza y sus azúcares no son añadidos sino que forman parte del propio alimento. La presencia en ellos de fibra, facilita la liberación lenta de dichos azúcares impidiendo que se produzca una elevación de la insulina.

Algunos desayunos que podríamos hacer:

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Estos son algunos ejemplos de buenos y malos desayunos, evidentemente se pueden hacer muchas más combinaciones.  Lo importante es que no nos dejemos llevar solo por si está o no “rico”, sino que pensemos en lo que realmente nos van aportar los ingredientes de ese desayuno ¿azúcar y grasas de mala calidad? ¿fibra, vitaminas, grasas saludables?…

CONCLUSIONES

1. Mejor desayunar, pero sino se quiere o no se puede, intentar introducir medias mañanas saludables.

2. Priorizar los alimentos poco procesados: imaginar los cambios que sufre por ejemplo una fruta desde su origen hasta nosotros, respecto a los cambios que deben sufrir los ingredientes de una galleta.

3. No ocurre nada si alguna vez tomamos un desayuno poco saludable, pero eso alguna vez.

4. Sobre todo no os dejéis engañar por la publicidad, en muchas ocasiones suele ser engañosa.

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