Captura de pantalla 2019-02-17 a las 17.58.47El cáncer de mama afecta a una de cada 8 mujeres en todo el mundo. Aunque ya hemos comentado muchas veces que el cáncer es una enfermedad compleja y no se conocen sus causas, en el caso del cáncer de mama uno de los principales factores de riesgo además de la dieta, el alcohol, obesidad y sedentarismo, son las hormonas. El riesgo de cáncer de mama está directamente relacionado con niveles elevados de estrógeno y con los cambios en el metabolismo de esta hormona que se experimenta a lo largo de la pubertad, embarazo y menopausia (1). Recientes estudios, han descubierto que algunas bacterias presentes en nuestro tracto gastrointestinal tienen capacidad para metabolizar estrógenos, y aumentar o disminuir el nivel de estas hormonas en la sangre.

BACTERIAS INTESTINALES

En nuestro organismos tenemos infinidad de “microbios”: bacterias, virus, hongos y a todos99d38d9f0c54879171f786336e7bb838 ellos se les denomina MICROBIOTA. En los últimos años grandes avances tecnológicos han permitido una mejor clasificación de la microbiota y conocer el genoma de esta microbiota que es lo que llamamos MICROBIOMA.  ¿Qué es lo que sabemos?:

1.La mayor parte de las bacterias están en el colon, pero también en la piel, vagina, boca, faringe… y realizan funciones muy importantes para nuestro organismo entre las que se encuentra su papel como mediador del sistema inmune (2).

2.La composición de la microbiota es diferente en cada persona y está determinada por muchos factores como la edad, la raza, higiene, viajes, exposición a medicamentos, principalmente antibióticos y sobretodo nuestra dieta (2,3).

3. La alteración de la microbiota (Disbiosis) puede favorecer el desarrollo de enfermedades inflamatorias, autoinmunes, alergias e incluso favorecer la progresión del cáncer (3,4):

*Cáncer colorectal. Se ha identificado en las personas que padecen esta enfermedad la abundancia de la especia bacteriana Fusobacterium Nucleatum, incluso algunos estudios la han relacionado con mayor probabilidad de metástasis (5). En cambio, estudios en mujeres con cáncer colorectal que contenían la bacteria Akkermansia Muciniphila respondía mejor al Captura de pantalla 2019-02-17 a las 19.13.08tratamiento y tenían menos resistencias(6).

*Cáncer de hígado. El hígado no contiene microbiota, o al menos a día de hoy no se conoce, sin embargo, algunas bacterias intestinales pueden producir metabolitos proinflamatorios que llegan al hígado. Este hecho se ha visto principalmente en casos de obesidad (7). 

*Cáncer gástrico. La presencia de la bacteria H.Pylori es un factor de riesgo conocido para desarrollar este tipo de cáncer, aunque nuevas evidencias sugieren que bacterias Clostridium y Fusobacterium también están elevadas en el cáncer gástrico(8).

Fusobacterium Nucleatum es una bacteria presente en la microbiota de muchas personas que desarrollan cánceres. Investigaciones recientes indican que esta bacteria es capaz de impedir la correcta respuesta de nuestro sistema inmune frente a las células cancerosas. Por otro lado, una dieta rica en fibra dietética y granos integrales se asocia con menor riesgo de tener esta bacteria (9)

CÁNCER DE MAMA Y MICROBIOTA

La microbiota intestinal se relaciona con la progresión del cáncer de mama ya que puede afectar al metabolismo de los estrógenos y por lo tanto influir en el nivel de estas hormonas en sangre. Este en un campo de investigación fascinante y voy a resumir lo que se ha descubierto hasta el momento:

*Un estudio llevado a cabo en mujeres postmenopáusicas, encontró que cuanto mayor era su diversidad de bacterias intestinales se eliminaban mas estrógenos a través de la orina. En cambio aquellas mujeres con pobre composición de bacterias  tenían peor eliminación de estas hormonas(10).

*Bacterias de la familia Clostridia y Ruminococcaceae  intervienen en el metabolismo de los estrógenos, por lo que su mayor presencia pudiera aumentar los estrógenos libres que a través de la circulación pueden llegar a órganos como la mama (4).

*Otro trabajo de casos y controles comparó la microbiota fecal entre mujeres postmenoáusicas diagnosticas de cáncer de mama, respecto a las que no lo padecían. Observaron que las pacientes con cáncer de mama tenían una microbiota alterada y menos diversa, e incluso identificaron las bacterias que estaban aumentadas y disminuidas en las pacientes con cáncer respecto a las que no no lo tenían (11).

Fuente: Urbaniak,C. et al, 2014
Cepas bacterianas en tejido mamario. Fuente: Urbaniak,C. et al, 2014

*Por otro lado, existe un microbioma mamario que se forma cuando el pezón entra en contacto con la boca vía lactancia o vía sexual, y también se ha analizado la posible relación entre esas bacterias mamarias y desarrollo de cáncer. Aunque he de decir que las investigaciones en este campo se encuentra en “pañales”. El estudio de Urbaniak  C, y colaboradores, encontró mayor abundancia de Escherichia Coli en mujeres con cáncer respecto a los controles (12).

*Lo que parece claro es que las bacterias intestinales pueden promover la malignidad al inducir inflamación crónica, alterar el equilibrio entre proliferación y muerte de las células huésped y desencadenar respuestas inmunes incontroladas (13).

Por otro lado, nuestro microbioma juega un papel importante en la respuesta a los tratamientos. Se cree que si modulamos este microbioma podríamos conseguir mejor respuesta a tratamientos como la inmunoterapia (14,15).

CONCLUSIÓN: CUIDA TUS BACTERIAS

A las bacterias intestinales debemos darles de “comer” lo que necesitan para que realicen correctamente sus funciones. 

¿Qué tipo de comida? Pues requieren fibra (almidón resistente, pectinas, mucílagos..) y esta fibra se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal: fruta, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales. Asegúrate que al menos 2/3 de tu plato del medio día y de la cena sean alimentos vegetales (14). La quimioterapia produce importantes alteraciones en la microbiota intestinal, por lo que una vez finalizados los tratamientos es muy importante regenerarla a través del  compendio probiótico-alimentos prebióticos.

Captura de pantalla 2019-02-17 a las 20.20.10Captura de pantalla 2019-02-17 a las 20.37.39

BIBLIOGRAFÍA

1. Sampson JN, Falk RT, Schairer C, Moore SC, Fuhrman BJ, Dallal CM, et al. Association of Estrogen Metabolism with Breast Cancer Risk in Different Cohorts of Postmenopausal Women. Cancer Research. American Association for Cancer Research; 2017 Feb 15;77(4):918–25. 

2. Robles Alonso, V, Guarner F. Progreso en el conocimiento de la microbiota intestinal humana. Nutr Hosp. 2013 Apr 19;:1–5.

3. Selber-Hnatiw S, Rukundo B, Ahmadi M, Akoubi H, Al-Bizri H, Aliu AF, et al. Human Gut Microbiota: Toward an Ecology of Disease. Front Microbiol. 2017 Jul 17;8:1090–19.

4. Rea, D, Coppola G, Palma G, Barbieri A, Luciano A, Del Prete P, et al. Microbiota effects on cancer: from risks to therapies. Oncotarget, vol 9. 2018 Apr 2;:1–13.

5. Kostic AD, Gevers D, Pedamallu CS, Michaud M, Duke F, Earl AM, et al. Genomic analysis identifies association of Fusobacterium with colorectal carcinoma. Genome Research. 2012 Feb 1;22(2):292–8. 

6. Routy B, Le Chatelier E, Derosa L, Duong CPM, Alou MT, Daillère R, et al. Gut microbiome influences efficacy of PD-1-based immunotherapy against epithelial tumors. Science. American Association for the Advancement of Science; 2017 Nov 2;65:eaan3706–13. 

7. Yoshimoto S, Loo TM, Atarashi K, Kanda H, Sato S, Oyadomari S, et al. Obesity-induced gut microbial metabolite promotes liver cancer through senescence secretome. Nature Publishing Group. Nature Publishing Group; 2013 Jun 26;:1–8. 

8. Ejtahed H-S, Angoorani P, Hasani-Ranjbar S, Siadat S-D, Ghasemi N, Larijani B, et al. Adaptation of human gut microbiota to bariatric surgeries in morbidly obese patients: A systematic review. Microbial Pathogenesis. Elsevier Ltd; 2018 Jan 3;:1–34. 

9. Mehta RS, Nishihara R, Cao Y, Song M, Mima K, Qian ZR, et al. Association of Dietary Patterns With Risk of Colorectal Cancer Subtypes Classified by Fusobacterium nucleatumin Tumor Tissue. JAMA Oncol. American Medical Association; 2017 Jul 1;3(7):921–14. 

10. Fuhrman BJ, Feigelson HS, Flores R, Gail MH, Xu X, Ravel J, et al. Associations of the fecal microbiome with urinary estrogens and estrogen metabolites in postmenopausal women. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Endocrine Society; 2014 Dec 1;99(12):4632–40. 

11. Goedert JJ, Jones G, Hua X, Xu X, Yu G, Flores R, et al. Investigation of the Association Between the Fecal Microbiota and Breast Cancer in Postmenopausal Women: a Population-Based Case-Control Pilot Study. JNCI Journal of the National Cancer Institute. Third ed. 2015 Jun 1;107(8):995–5. 

12. Urbaniak C, Cummins J, Brackstone M, Macklaim JM, Gloor GB, Baban CK, et al. Microbiota of human breast tissue. Macfarlane GT, editor. Appl Environ Microbiol. American Society for Microbiology; 2014 May;80(10):3007–14. 

13. Schwabe RF, Jobin C. The microbiome and cancer. Nat Rev Cancer. 2013 Oct 17;13(11):800–12. 

14. Sivan A, Corrales L, Hubert N, Williams JB, Aquino-Michaels K, Earley ZM, et al. Commensal Bifidobacterium promotes antitumor immunity and facilitates anti-PD-L1 efficacy. Science. 2015 Nov 26;350(6264):1084–9. 

15. Hansen O, Seger B, Vesborg PCK, Chorkendorff I. A quick look at how photoelectrodes work. Science. 2015 Nov 26;350(6264):1030–1. 

16. Gianotti L. A randomized double-blind trial on perioperative administration of probiotics in colorectal cancer patients. WJG. 2010;16(2):167–9. 

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Implicación de las bacterias intestinales en el riesgo de cáncer
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