captura-de-pantalla-2016-09-21-a-las-18-05-04Llega el fin de semana y ¿cuántos adolescentes españoles no toman alcohol? ¿Cuántos no toman bebidas energéticas? . Ojalá la respuesta a estas preguntas fuera que muchos. Sin embargo, existe una clara asociación entre adolescencia, alcohol y bebidas energéticas azucaradas. Asociación peligrosa, y peligro también es que aceptemos como “normal” esta situación. Pero ¿qué podemos hacer?

Podemos informar con rigor, de manera reiterada, tanto a padres como adolescentes sobre los riesgos para su salud que conllevan el consumo de estos productos. Podemos exigir a las autoridades competentes un mayor control sobre la publicidad y venta de este tipo de bebidas. Acaso no recordáis el anuncio “¿TE DA ALAS…? “.Este tipo de mensajes incitan a los adolescentes a probar el producto. De hecho, existe un estudio (1) en el que se constató que la publicidad de estas bebidas no aumenta su consumo entre los adultos, pero sí en los niños y adolescentes.  Alarmante es el dato de la encuesta realizada sobre el consumo de bebidas energéticas en grupos concretos de población, que indica que niños de entre 3-10 años han tomado este tipo de productos al menos una vez al año.(2)

ALCOHOL

El consumo de alcohol no es recomendable para ningún grupo de población. La Organización Mundial de la Salud en su dictamen del año 2014, concluyó que no existe nivel de ingesta de alcohol seguro en relación a enfermedades como el cáncer y que existen ciertas dudas científicas en relación al posible efecto beneficioso respecto a la salud cardiovascular (3).

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Recientemente se ha publicado un metaanálisis en el que se ha puesto de manifiesto la relación entre el consumo MODERADO y la aparición de cáncer de boca, laringe, esófago y mama (4). Por lo tanto ya no sirve de eso de que solo bebo los fines de semana, o por una copita de vino… o me han dicho que una cerveza es buena después del ejercicio. El ALCOHOL es malo y sin matices (5).

Lo que ocurre es que nos han bombardeado con campañas sobre supuestos “beneficios” de ciertas bebidas alcohólicas, creadas por propias compañías; que si la cerveza es buena para después del ejercicio, que si el whisky favorece la digestión y la barbaridad de que la sidra frena los tumores. Pues no, los tumores los podemos prevenir con una buena alimentación y buenos hábitos sin tabaco ni alcohol.

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Incluso, se ha publicitado por las redes sociales una “dieta” basada en el jamón y el vino. Cuando leemos el artículo completo nos dicen que no sirve cualquier vino para realizar esta dieta sino un vino de terminada marca (Se les ve el plumero).

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BEBIDAS ENERGÉTICAS

La primera bebida energética apareció en Japón en 1960. En Europa, fue Red Bull quien lanzó su producto en Austria en 1987. Desde entonces este mercado ha crecido de forma exponencial superando unas ventas de 12.000 millones de dólares.

La bebida energética la podríamos definir como bebida no alcohólica que contiene cafeína, taurina o L-carnitina y a veces otros ingredientes como ginseng, guaraná y altas cantidades de AZÚCAR.

A pesar de que existen muchas marcas y variedades, todas tienen el común la presencia de cafeína. Esta molécula sabemos que a dosis de 75 mg puede tener efectos positivos sobre la atención y memoria (6). Pero ¿cuánta cafeína traen estas bebidas? .Pues entorno a 160 mg por envase e 500ml. Ahora bien la pregunta es si a esas dosis la cafeína pudiera presentar efectos adversos como taquicardias, nerviosismo, insomnio, nauseas, vómitos… Por otro lado no se nos olvide que el altísimo contenido de azúcar de estos productos tiene consecuencias para la salud como ya comenté en este y este artículo.

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En algunos países, no en España, se han tomado medidas para controlar el consumo de estos productos especialmente entre los más jóvenes. Recordemos que el 68% de los adolescentes entre 10-18 años los consume frecuentemente (2). Estas bebidas tienen restricciones en su venta, especialmente para menores, en países como Dinamarca, Turquía, Noruega, Uruguay, Islandia y Francia. En Suecia, por ejemplo, las ventas s están restringidas a las farmacias y las ventas a los niños menores de 15 años están prohibidos. Canadá hace cumplir las etiquetas de advertencia que especifican el consumo máximo diario e incluyen advertencias sobre mezclar bebidas energéticas con alcohol. Por último, un “impuesto a la salud pública” se adoptó en Hungría en 2012, que se aplica a las bebidas energéticas con cafeína (7).

LA MEZCLA EXPLOSIVA: BEBIDAS ENERGÉTICAS + ALCOHOL

Es un hecho que muchos adolescentes mezclan bebidas alcohólicas y bebidas energéticas. Se ha estudiado que cuando se combina bebida energética y alcohol el deseo de beber mas alcohol en los jóvenes es mas pronunciado que con las mismas dosis de alcohol por sí solo(8). ¿Qué motivaciones llevan a mezclar alcohol y bebida energética? Pues para responder a esta pregunta se hicieron encuestas a 706 estudiantes universitarios de EEUU, de los que el 81% han tomado o toman esta mezcla. Las respuestas fueron:

1-Para emborracharse

2-Para disminuir la sensación de sedación del alcohol (9).

Efectivamente el alcohol es un inhibidor de la recaptación de adenosina favoreciendo la sedación, pero al mezclarlo con las sustancias estimulantes contenidas en las bebidas energéticas no se percibe la intoxicación con el alcohol (vamos, que no me entero que estoy cogiendo un “pedal”), por lo que se continúa bebiendo más alcohol (10,11).

En resumen, la combinación de bebidas energéticas y alcohol se asocia a un mayor riesgo de dependencia del alcohol (12).

CONCLUSIÓN:

Las bebidas energéticas no te dan alas y pueden conllevar riesgos para la salud; su abuso, puede generar trastornos en el sistema nervioso y alteraciones metabólicas por el alto contenido en azúcar. NUNCA mezclarlas con el alcohol porque pueden incitar un mayor consumo de este (13).

REFERENCIAS

1.Boyland EJ, Nolan S, Kelly B, Tudur-Smith C, Jones A, Halford JC, et al. Advertising as a cue to consume: a systematic review and meta-analysis of the effects of acute exposure to unhealthy food and nonalcoholic beverage advertising on intake in children and adults. American Journal of Clinical Nutrition. 2016 Feb 1;103(2):519–33.

2.Zucconi S, Volpato C, Adinolfi F, Gentile E, Loi A, Fioriti L. Gathering consumption data on specific consumer groups of energy drinks. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA), editor. Supporting Publications EN-pp. 2013 ed. Parma,Italy; 2013 Mar 5;10(3):1–190.

3.World Health Organization. Global Status Report on Alcohol and Health. World Health Organization; 2014. 1 p.

4.Bagnardi V, Rota M, Botteri E, Tramacere I, Islami F, Fedirko V, et al. Light alcohol drinking and cancer: a meta-analysis. Ann Oncol. Oxford University Press; 2013 Feb;24(2):301–8.

5.Risher M-L, Fleming RL, Risher WC, Miller KM, Klein RC, Wills T, et al. Adolescent Intermittent Alcohol Exposure: Persistence of Structural and Functional Hippocampal Abnormalities into Adulthood. Alcohol Clin Exp Res. 2015 Apr 27;39(6):989–97.

6.Scientific Opinion on the safety of caffeine. 2015 Jan 13;:1–112.

7.Breda JJ. Energy drink consumption in Europe: a review of the risks, adverse health effects, and policy options to respond. 2014 Oct 10;:1–5.

8.Marczinski CA. Can Energy Drinks Increase the Desire for More Alcohol? Advances in Nutrition: An International Review Journal. 2015 Jan 15;6(1):96–101.

9.Marczinski CA. Alcohol Mixed with Energy Drinks: Consumption Patterns and Motivations for Use in U.S. College Students. IJERPH. 2011 Dec;8(12):3232–45.

10.Marczinski CA, Fillmore MT. Energy drinks mixed with alcohol: what are the risks? Nutr Rev. 2014 Oct 7;72:98–107.

11.Attwood AS. Caffeinated Alcohol Beverages: A Public Health Concern. Alcohol and Alcoholism. 2012 Jun 22;47(4):370–1.

12.Arria AM, Caldeira KM, Kasperski SJ, Vincent KB, Griffiths RR, O’Grady KE. Energy Drink Consumption and Increased Risk for Alcohol Dependence. Alcohol Clin Exp Res. 2010 Nov 12;35(2):365–75.

13.Ibrahim NKR, Iftikhar R. Energy drinks: Getting wings but at what health cost? Pak J Med Sci. 1969 Dec 31;30(6):1–5.

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Bebida energética + alcohol, ¿te da “alas” a consta de tu salud?
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